28 oct. 2009

"Historias de lo Cotidiano"

Un día de paso por la Avenida Taguantar (vía que comunica La Guardia con Juangriego en la Isla de Margarita) me topé con un sitio poco común, parecía un pueblo típico de las peliculas “Western” americanas, me llamó mucho la atención y decidí visitarlo, estaba cerrado al público pero sus amables dueños me permitieron entrar para tomar unas fotos, se trata del parque temático “Pueblos de Margarita”
Es un sitio fascinante, lleno de recovecos donde se hace un merecido homenaje al gentilicio Margariteño, haciendo principal énfasis en sus expresiones artesanales y en sus tradiciones.En este sitio conseguí desde cámaras antiguas hasta una réplica de una pulpería de principios del siglo XX, no sin antes toparme con el primer Bolívar malhumorado que he conocido (una pequeña estatua frente a la capilla). No pude dejar de sentir suspicacia ante tal apariencia física de nuestro Libertador,obviamente relacionándolo con sucesos de nuestros días en Venezuela, los cuales seguramente lo tendrían con ese humor.Seguí hurgando en sus rincones, entre cachivaches viejos pero llenos de recuerdos e historias, así conseguí un espacio dedicado a fotos antiguas de Margarita, ante mis ojos estaban el viejo puerto de Porlamar, la antigua aduana de Pampatar, las desaparecidas Piraguas y entre retratos y paisajes encontré una foto en especial que me impactó, era Playa El Angel. Se preguntarán que tendrá de impactante ver una foto de una famosa urbanización entre Pampatar y Porlamar, resulta que pocas veces nos preguntamos de donde vienen los nombres de los lugares que frecuentamos, las ciudades donde vivimos, las esquinas que cruzamos y éste es uno de esos casos. Por ejemplo, Barquisimeto debe su nombre a una voz indígena que significa “Rio que trae Barro” en clara referencia al Rio Turbio y sus arenas arcillosas, igualmente Caracas que proviene del nombre de una hierba que crecía en el valle del Rio Guaire en la época Pre-colombina, y así muchos ejemplos que podría citar. En el caso de la mencionada zona residencial, muchos de sus habitantes piensan que su nombre deriva de una pequeña playita que está continua a Playa Moreno o peor aún, no tienen ni la menor idea. Aunque es cierto que el nombre proviene de la pequeña playita, el nombre de ésta deriva a su vez de un fenómeno natural generado por la acción de la erosión del mar en los grandes peñascos que se encuentran en ella. Muchos no entenderán la conclusión a la que llegué, pero si observamos la foto que encontré en Pueblos de Margarita con detenimiento lo comprenderán mejor.En la foto se aprecia claramente una figura semejante a un ángel de perfil con las manos juntas en posición de oración.
Lamentablemente el responsable de esculpir esta fascinante figura fue también el autor de su destrucción: "La Naturaleza".
Un huracán y el posterior mar de fondo se encargaron de desaparecer esta silueta para siempre. Menos mal que alguien con su cámara decidió en un momento captar esta imagen para compartirla con nosotros y para poder archivarla en nuestra memoria fotográfica para la posteridad.
Saludos
JCT

27 oct. 2009

"Devoción"

Yo tenía pocos meses de nacido cuando pisé por primera vez suelo margariteño, desde entonces nos inculcaron en casa la devoción a La Virgen del Valle, Patrona de Margarita y de todo el Oriente Venezolano.Cada viaje a Margarita tenía que incluir una visita a su templo en la población de El Valle del Espíritu Santo, y por su puesto llevar como souvenir o recuerdo de esa visita, una imagen de la Santa Madre. Hasta ahí llega la tradición de devoción de los turistas y personalmente no conocía otra, salvo las aglomeraciones alrededor de su templo cada 8 de septiembre, pero desde que vivo en esta Isla me ha llamado la atención los diferentes matices que adopta este ferviente amor por La Virgen, los mismos van desde la colocación de altares improvisados en las fachadas de las casas, la instalación de adornos en las puertas color lila, procesiones, misas y hasta balaceras de delincuentes que al muy puro estilo de “ganga” (pandilleros de la ciudad de Los Ángeles) adoptan su imagen como protección. Lo más curioso es que como toda buena celebración viene acompañada por excesos de alcohol, música y fuegos artificiales y Yo me pregunto si a la Virgen le agradaría estos tipos de “actos de fe” para celebrar su día.
Este año me mudé cerca de una playa de pescadores en el pueblo de Pampatar coincidencialmente en los días previos a la celebración de La Patrona, fui testigo de un ambiente totalmente distinto al narrado anteriormente, el mismo estaba impregnado de emoción, amor, jolgorio, alegría.
A las 5 a.m del día 8 de septiembre ya se anunciaban con fuegos artificiales el comienzo del gran día, luego a medida que transcurría la mañana los niños eufóricos me invitaban a estar pendiente de la playa porque en cualquier momento zarpaban sus padres con la imagen de la Virgen para pasearla. Yo sabía de procesiones con lanchas porque había sido testigo de una en otra playa de Margarita (El Yaque) pero en honor a la Virgen del Carmen. Me alisté con mi cámara y busqué una posición privilegiada para tener un buen ángulo luego a las 10 a.m aproximadamente comenzó la procesión, primero a pie por el muelle con la imagen en hombros, para luego instalarla dentro de una de las lanchas de madera, comúnmente llamadas “Peñeros”.Dicha embarcación previamente había sido engalanada con adornos y globos al igual que otras semejantes a ella, las cuales iban acompañarla en la procesión. Me sorprendió ver que no era sólo una Virgen, sino 4 las que salían de la playa, y a medida que transcurría la procesión se unían similares desde las diferentes playas y muelles que costean Margarita.Como parte del Itinerario estaba dar una vuelta al peñasco que se divisa en el Mar justo frente a Porlamar y Pampatar, el famoso “Farallón” donde hay unas imágenes tanto de la Virgen del Valle como de la Virgen del Carmen (esta última considerada patrona de los pescadores). Días antes de la celebración de la Virgen del Valle, como cada año, se acercan embarcaciones de la Armada de guerra y se anclan frente a las playas y puertos de la Isla, adornadas con luces y banderines, como señal de respeto a la que consideran también su patrona (otra extraña ironía). Como parte de la procesión, los peñeros se acercan a dichas embarcaciones y las mismas hacen sonar sus estruendosas cornetas.La procesión regresa otra vez bordeando las playas, las personas estallan en algarabía, el ambiente es tan festivo que ni mi perra se contuvo y se lanzó al mar a tratar de seguir las embarcaciones.Luego de varias vueltas durante el día las embarcaciones vuelven a sus puertos y comienzan las celebraciones en las calles.En el caso de Pampatar se realizan serenatas por parte de las bandas musicales de la Armada de Venezuela haciendo todo un despliegue de su repertorio musical. Y por último para cerrar la noche en varias calles se observan procesiones de espontáneos con la figura de la Virgen del Valle, incluso algunos utilizando maneras poco ortodoxas (como montar la imagen sobre el techo de una camioneta y pasearla a toda velocidad).
Comparto esta experiencia con ustedes porque la misma me reconcilió con la idea de salir a compartir toda esa euforia y devoción con la gente, algo que lamentablemente ya no se puede hacer en ciertas partes de la Isla.
Saludos
JCT

26 oct. 2009

"Habemmus Papam"

Recuerdo claramente cuando en el mes de abril del año 2005 el Papa Juan Pablo II falleció, confieso que me dio pesar ya que había crecido acostumbrado a ese viejito bonachón, de tez blanca (tanto que parecía de porcelana) y la verdad que no cabía en mi cabeza que pudiese existir otro que ocupase su lugar, de hecho aún no me acostumbro a la idea.
Más allá de las creencias religiosas de cada quien las cuales respeto, nadie puede negar que la labor de este señor fue encomiable, su compromiso por la humanidad lo llevó prácticamente a arrastrarse en sus peregrinaciones de paz por el mundo, hasta que ya su anciano cuerpo no pudo más. Tuve la suerte de verlo muy de cerca en una de esas tantas peregrinaciones (20 años antes cuando visitó Caracas, Venezuela). Pasó frente a mí y a otros niños saludando junto con el Cardenal José Alí Lebrún, mientras nosotros agitábamos eufóricos las banderitas de Venezuela y del Vaticano. Recuerdo muy bien ese día porque me llamó poderosamente la atención el brillo deslumbrante de su tez y su sotana (recuerdo incluso a los adultos comentándolo)y es que ver un personaje tan importante para un niño de 10 años es algo sumamente impactante. Cuando él murió recordé con nostalgia ese día mientras preparaba mis maletas para visitar Maracaibo. Al llegar a la pujante segunda ciudad de Venezuela, (capital petrolera por excelencia) me llamó la atención ver las demostraciones de amor por parte de los Marabinos hacia el Pontífice fallecido. Lo que más me impresionó fue ver totalmente iluminada la hermosa Basílica de la Virgen de la Chiquinquirá(mejor conocida como “La Chinita”). En anteriores viajes había estado en ese lugar pero nunca de noche y según lo explicado por el taxista era un hecho inusual que la iluminaran de esa manera.
El Pueblo Marabino o Maracucho (como popularmente se les conoce), es sumamente alegre, por esta razón me conmocionó ver un sitio que suele estar muy concurrido, totalmente sólo y con un ambiente taciturno que se respiraba en cada rincón de la iglesia y de la plaza contínua.
Al día siguiente recorrí las calles coloridas de los famosos barrios de Santa Lucía (mejor conocido como “El Empedrao”) y El Saladillo, ambos cunas del famoso ritmo contagioso y alegre del género musical que nos alegra a los Venezolanos todas las navidades: La Gaita, pero algo extraño estaba en el ambiente, sentía lo mismo que la noche anterior, las calles muy solas y la gente muy callada, le pregunté al taxista y me dio su versión de los hechos (la cual sospechaba): el luto por la muerte del Papa.Continué con mi viaje, aproveché y visité en la Calle Carabobo la casita número “616”, a la que guardo un gran afecto, debido a que gané mi primer premio de fotografía en el Diario El Universal, con una toma de su colorida fachada. Ya de vuelta en el avión no hacía más que pensar en la extraña sensación que tuve en las bellas calles de Maracaibo, además de hacerme la eterna pregunta: ¿se habrá imaginado alguna vez el Papa que en lugares tan distantes y remotos del planeta iban a llorar su muerte?, de repente recordé una frase de Ludwing Van Beethoven “El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad”.
Mi llegada a casa coincidió con la elección del nuevo Papa, como el resto del mundo católico y no católico estábamos pendientes de la noticia; repentinamente mi esposa me llama y me grita exaltada: “asómate a la ventana”, al hacerlo tuve que correr raudo para alcanzar mi cámara y poder capturar la imágen del cielo, el cual estaba dando en ese momento un espectáculo digno de ese histórico día.
Mi familia me llamó y más de uno aseveró que se trataba de un milagro, otros dijeron que era un aviso del cielo, y por supuesto nunca faltan los apocalípticos que hicieron lo propio. Yo le aseguré a todos que ese fenómeno estaba ocurriendo por el paso de una nube de lluvia frente al Sol, pero que sólo pasaba en Caracas, que seguramente en La Guaira o Guarenas (ambas ciudades aledañas a la Capital) no estaba sucediendo lo mismo.
Al día siguiente publiqué mi foto que recogía ese extraño momento en mi galería dentro del portal de fotografía Trekearth.com http://www.trekearth.com/members/jct/photos y cual fue mi sorpresa al leer que me había contactado un fotógrafo desde isla de Martiníca para contarme y también mostrarme, que había logrado exactamente la misma captura, en el mismo momento, hasta con los mismos colores, pero a varios kilómetros de distancia en El Caribe. Las conclusiones……se las dejo a cada quien.

24 oct. 2009

"La Castigada"

Una vez estuve de visita en la Ciudad de México, tomé un autobús turístico llamado “Turibus” en las puertas del Auditorio Nacional y luego de pasearme por sitios fabulosos de la ciudad (Colonia La Roma, La Condesa, La Zona Rosa, El Paseo La Reforma, La Plaza Garibaldi, etc.), llegó finalmente al “Zócalo”, nombre que identifica comúnmente entre los Mexicanos a la plaza mayor de la ciudad. Dicho recinto puede albergar 2 millones de personas paradas, y así lo demuestran cada año en el día en que celebran su independencia con el famoso “Grito de Dolores”, cuando el Presidente de esa gran nación se asoma desde un balcón y repica una campana para júbilo de los asistentes.Alrededor del Zócalo se encuentran además del Palacio de Gobierno, entidades gubernamentales y la Catedral Metropolitana de México, una cantidad enorme de visitantes que van desde artistas plásticos, actores (escenificando rituales Azteca), bohemios, activistas políticos, vendedores ambulantes y por supuesto turistas. Quedé encantado con tanta variedad de personas y motivos fotográficos que por supuesto agotaron las baterías y las memorias de mi cámara.

Decidí después de caminar entre vendedores ambulantes, entrar a la Catedral, quedé impresionado con su majestuosidad, sus dimensiones, toda la historia que se respira en sus naves, sus altos techos, sus balcones escarpados, sus obras de arte colonial, el gran órgano, etc. Todo dentro de un ambiente solariego donde cada rincón pareciera ser un libro abierto muy antiguo ansioso de contar sus anécdotas.
Ya saliendo del sacro recinto me topé con un muchacho con un modesto tarantín donde vendían una suerte de tour hacia los campanarios de la iglesia. Por su puesto me alisté movido por la curiosidad y la adrenalina fotográfica. El guía abrió una pequeña puerta y subimos por unas escaleras pequeñas y empinadas. Tan antiguas que parecían deshacerse a medida que pisábamos sus escalones.Al llegar al que creía era el piso más elevado , me encontré con la sorpresa que seguían otras escaleras hacia una parte más elevada de la torre, donde dormita una enorme campana de casi 80 mts de diámetro, pero que lamentablemente no pude acceder porque las escaleras no están en condiciones debido al desgaste por los años.
De todos modos en el nivel donde nos quedamos había muchas historias y campanarios que escuchar. Las historias relatadas por el guía iban desde la ciudad que anteriormente ocupaba Ciudad de México cuando el Imperio Azteca, la famosa Tenochtitlán, la construcción de la Catedral Metropolitana por los españoles en el siglo XVI (terminada en 1571) sobre las ruinas del Templo Mayor Azteca (cuyas ruinas se pueden apreciar en la parte trasera de la Iglesia), pero una historia en particular me llamó la atención y es la historia de “La Castigada”. Hace más de 60 años un campanero descuidado al hacer sus labores fue sorprendido por la campana a la cual estaba haciendo sonar (cuyo peso es de 20 toneladas) y la misma lo impactó quitándole la vida. Los sacerdotes encargados del recinto le impusieron un castigo de por vida a dicha campana, condenándola al silencio y a las cadenas por una eternidad.Esta severa reprimenda fue levantada por su Santidad Juan Pablo II en una de sus visitas a este templo, donde oficialmente fue perdonada “La Castigada” y le pintaron una cruz roja como recordatorio de su “terrible crimen” además de retirarle las cadenas.
Saludos
Juan Carlos Trujillo M.

23 oct. 2009

"Un Día Cargado de Sorpresas"

Hace un tiempo atrás estuve trabajando en la ciudad de Puerto La Cruz, el Estado Anzoátegui (Venezuela), tuve que hacer varias diligencias para realizar un evento corporativo/cultural en un museo ubicado en la ciudad turística que está continua a la antes mencionada, se trata del Museo Dimitris Demus en Lechería.
En muchas oportunidades había estado tanto en Lechería como en Puerto La Cruz y lugares aledaños, ya que siempre ha sido una opción para vacacionar de nosotros los caraqueños. Pero en esta oportunidad quedé asombrado, al toparme con un edificio fascinante, arquitectónicamente hablando. Sus vanguardistas formas y diseño son algo poco habitual en mi país, haciendo un impactante contraste con los típicos edificios de apartamentos, casi monótonos de la zona residencial donde está ubicado.

La única complicación que conseguí para encontrarme con el museo fue tratar de recordar el extraño nombre del mismo y luego hacérselo entender a un taxista oriental (algo típico de los habitantes del Oriente Venezolano es su manera de hablar rápida y enredada). Una vez llegado a un entendimiento con el taxista me llevó a mi destino, en el momento pensaba que seguro iba ser una diligencia de trabajo aburrida y además aderezada por un calor húmedo terrible (y con vientos de lluvia), pero al frenar y ver por mi ventanilla un gran ojo de varias tonalidades de colores, quedé paralizado, no lo podía creer. El taxista al ver mi asombro me informó que ese museo tenía muy poco tiempo y poca gente lo conocía, luego de bajarme del taxi, no titubeé a la hora de sacar mi cámara y explayarme en fotos a la fachada, luego al entrar mi asombro no fue menos, debido a que dicho museo exhibe una cantidad de piezas del escultor rumano (en honor al cual erigieron el mismo, debido al amor de dicho artista por esa localidad) las cuales tienen un estilo muy peculiar, en resumidas cuentas me sentí dentro de una nave espacial, pero voy a dejar que mis imágenes hablen por mi…(ver fotos continuas)Fachada Museo Dimitrius DemusInterior Museo Dimitrius Demus
Pero las sorpresas de ese día no terminaron con el simple hecho de mi fascinación con el museo. Estando en el vestíbulo, esperando alguna autoridad que me atendiera para mi reunión de trabajo, comencé a escuchar y ver estruendosos rayos y relámpagos, observé a través del cristal de la puerta donde se divisaba un nubarrón a lo lejos, pero de repente quedé totalmente atónito, al ver como se formaba desde el cúmulo negro de nubes una suerte de cono, semejante a un tornado.
Mi curiosidad se mezcló con mi adrenalina (típica de los fotógrafos, camarógrafos o periodistas, al ver un acontecimiento fuera de lo común) y mientras los empleados del museo me increpaban aterrados ante el extraño fenómeno natural, yo salí del recinto, sin saber que peligros podía correr, simplemente quería retener en mi lente esa rara forma (en Venezuela son muy extraños los tornados). Apuré mi cámara y capté al enorme cono danzante mientras se acercaba raudo hacia donde yo estaba. Luego de capturar la imagen, corrí a refugiarme en el museo, lo que aconteció posteriormente fue un aguacero de proporciones bíblicas, vientos huracanados y el agua a raudales filtrándose por las paredes del museo. Luego de media hora cesó la lluvia y me pude ir del lugar, dándome cuenta de los daños causados por dicho fenómeno natural y la lluvia que lo acompañó (inundaciones, árboles caídos y algunos damnificados).

Al llegar ese día al aeropuerto le envié la foto a un famoso diario de la zona (El Tiempo) y al portal de noticias en Internet: Noticias24.com. En ambos medios fue publicada una nota de prensa y entre los usuarios del portal se encontraba un especialista en temas meteorológicos, el cual nos aclaró a todos que dicho fenómeno aunque es parecido a un tornado su verdadero nombre es “Tromba” y se forma por la conjunción de vientos fríos y calientes sobre el mar, lo que hace que se levante una columna de agua.
Luego al llegar a mi casa en la Isla de Margarita, me enteré por lugareños y pescadores, que la Trombas son muy comunes en altamar y en La Isla se suelen ver con cierta frecuencia.

22 oct. 2009

"Indio Acostao"

Como lo conté en mi artículo anterior, resido en la Isla de Margarita por ende, cuando algunos amigos vienen de turistas, siempre les recomiendo que se dirijan a la Península de Macanao, situada en el lado oeste de la Isla, (el lado menos poblado y menos desarrollado). Alejada totalmente de complejos hoteleros, casinos, rumbas, playas sobrepobladas y llenas de vendedores ambulantes, etc. Simplemente naturaleza (playas virginales, ambientes alterados sólo por el viento y el mar).
El paisaje imperante es casi en su totalidad árido y abunda la vegetación Xerófita, pero en el centro de dicha península el medio ambiente cambia drásticamente, debido a que se erige imponente un complejo montañoso de extrañas formas, llamado “Monumento Natural Cerro Macanao” , el mismo es refugio de diversas especies de aves exclusivas de la zona, muchas de ellas en peligro de extinción (como La Cotorra Margariteña y el Ñángaro), entre las formas curiosas que puedes observar, (específicamente desde la Playa La Pared ) es un perfil con una pronunciada nariz que semeja a un indio acostado (ver foto).
Si va por la carretera quizás pase desapercibido dicho perfil, ya que hay que fijarse muy bien para descubrirlo, aunque las formas de estos cerros son fascinantes desde cualquier ángulo que se aprecien (desde Juangriego se ven espectaculares también), por esa razón les recomiendo que además de transitarla por sus fascinantes vías que semejan el desierto de Nevada, se den el permiso de caminar la Península. Yo tomé la foto del Indio Acostao en una posada/spa llamada Rancho Makatao, la cual me llamó la atención al pasar frente a ella y después de hacer el respectivo tour por sus instalaciones (las cuales están frente a la Playa La Pared) me di vuelta y me encontré con “El Indio”.

Confieso que aunque soy fiel a mi convicción de ponerle atención a los detalles fotográficos que se esconden por doquier, éste lo descubrí gracias a una foto de una colega de Margarita y luego de indagar en la información, como buen “cazador de imágenes” ,salí a su encuentro. Les confieso que quedé impresionado ante su magnificencia, además ese día las nubes fueron cómplices de mi composición fotográfica y agregaron una silueta humeante que sale desde “la boca del Indio” semejando la exhalación de algún tipo de pipa.
Además de esta atracción natural existen muchas más en Macanao (Playa Punta Arenas, San Francisco de Macanao, Boca de Río, el puente natural, etc.) las cuales aunaremos en otros artículos posteriores.
Recuerden, hay que caminar para explorar y descubrir el mundo alrededor, nunca perdamos el sentido del asombro, la fascinación por lo nuevo (como los niños) y luego tratemos de atesorarlo en nuestras vidas con nuestros lentes o nuestras retinas.

Saludos
Juan Carlos Trujillo M.

21 oct. 2009

"Punto de Vista"

Desde hace unos años resido en una isla turística, las personas suelen venir acá (Isla de Margarita, Venezuela) motivados por los mensajes publicitarios donde se vende el destino como un paraíso de compras, juegos y playas paradisíacas, donde podrán relajarse de todo el stress citadino. Todo eso en gran parte es cierto, aunque La Isla de Margarita forma parte de un conjunto de islas en el Mar Caribe que se caracterizan por sobre todas las cosas, por su naturaleza (El azul de sus mares, lo blanco de sus arenas, el clima cálido todo el año, etc.). Sin embargo he notado que las personas que nos visitan desde grandes ciudades, lejos de despojarse de todo ese stress citadino, lo acarrean como un equipaje (el más pesado por cierto) hasta sus destinos vacacionales, trayendo consigo varias consecuencias: manejo irresponsable, violencia en los lugares concurridos, toma excesiva de licor, promiscuidad, accidentes, etc.
Es realmente triste que familias enteras ilusionadas con tomarse un descanso de sus rutinas diarias, se encuentren con el mismo agobio pero en diferente locación. O incluso pierdan el encanto por el lugar donde están vacacionando porque sus problemas (traídos y recién adheridos) no se lo permitan.
Por estas razones invito a las personas a tomar conciencia y a renunciar a esas terribles gríngolas que no permiten disfrutar de lo hermoso de la vida. Todo es cuestión de actitud, incluso no es necesario que nos traslademos a parajes de ensueño para poder desconectar nuestra mente de los problemas, es tan sólo poner atención a las cosas que nos rodean y que ignoramos u obviamos. Por ejemplo, la ciudad donde yo nací, al yo llamarla como suelo hacerlo: “mi hermosa Caracas”, mis coterráneos suelen verme con ojos extraños y hasta me tildan de loco, ya que ellos se concentran sólo en los defectos de la ciudad (tráfico, inseguridad, caos urbano, etc.) y no disfrutan de placeres diarios y cotidianos como su generoso clima, su verdor, sus modernos edificios y por supuesto su majestuoso Cerro Ávila.
Ellos se enfrascan en alimentar diariamente su agobio, pero si tan sólo aprovecharan el estancamiento de la autopista para observar el hermoso espectáculo que suele suceder al atardecer, cuando estampidas de cotorras (loros y guacamayas) atraviesan la autopista para pernoctar, bien sea en la Avenida Río de Janeiro en Las Mercedes o bien en el Parque Los Caobos, o simplemente para ver cómo los rayos del Sol afectados por el smock de la ciudad al atardecer dan un concierto de colores que van desde el rojo, al azul, pasando por distintos tonos de naranja.
Pienso que tenemos que enfocarnos en lo positivo de la vida, si vivimos en un lugar hostil aventurémonos a buscarle el lado positivo y si tenemos una cámara para captarlo, mejor aún. Por ejemplo si vivimos en una barriada pobre, rodeado de miseria, busquemos la sonrisa de un niño volando un papagayo (cometa) y captémosla con nuestra cámara y si es posible hagámoslo en sepia. Descubrirán con asombro un tesoro en esa captura, encontrarán así mismo un crisol de imágenes que antes pasaban inadvertidas ante sus ojos.
Este tipo de perspectivas son algo común en nosotros los fotógrafos, pintores o cineastas, lo llamamos P.O.V (siglas en Inglés que significan Punto de Vista), si visitan portales dedicados a la fotografía verán ese término repetirse una y otra vez en las críticas y comentarios realizados a las fotos(Ejemplo: www.trekearth.com).Pero recuerden, no hace falta ser un artista o profesional de las artes visuales para descubrir maravillas y fascinarnos con rarezas en nuestro entorno, sólo hace falta romper las barreras mentales que nos agobian, relajarnos y abrir bien los ojos para no perdernos ni un sólo detalle, y por supuesto si tenemos una cámara para atesorar ese momento sería idóneo.