21 oct. 2009

"Punto de Vista"

Desde hace unos años resido en una isla turística, las personas suelen venir acá (Isla de Margarita, Venezuela) motivados por los mensajes publicitarios donde se vende el destino como un paraíso de compras, juegos y playas paradisíacas, donde podrán relajarse de todo el stress citadino. Todo eso en gran parte es cierto, aunque La Isla de Margarita forma parte de un conjunto de islas en el Mar Caribe que se caracterizan por sobre todas las cosas, por su naturaleza (El azul de sus mares, lo blanco de sus arenas, el clima cálido todo el año, etc.). Sin embargo he notado que las personas que nos visitan desde grandes ciudades, lejos de despojarse de todo ese stress citadino, lo acarrean como un equipaje (el más pesado por cierto) hasta sus destinos vacacionales, trayendo consigo varias consecuencias: manejo irresponsable, violencia en los lugares concurridos, toma excesiva de licor, promiscuidad, accidentes, etc.
Es realmente triste que familias enteras ilusionadas con tomarse un descanso de sus rutinas diarias, se encuentren con el mismo agobio pero en diferente locación. O incluso pierdan el encanto por el lugar donde están vacacionando porque sus problemas (traídos y recién adheridos) no se lo permitan.
Por estas razones invito a las personas a tomar conciencia y a renunciar a esas terribles gríngolas que no permiten disfrutar de lo hermoso de la vida. Todo es cuestión de actitud, incluso no es necesario que nos traslademos a parajes de ensueño para poder desconectar nuestra mente de los problemas, es tan sólo poner atención a las cosas que nos rodean y que ignoramos u obviamos. Por ejemplo, la ciudad donde yo nací, al yo llamarla como suelo hacerlo: “mi hermosa Caracas”, mis coterráneos suelen verme con ojos extraños y hasta me tildan de loco, ya que ellos se concentran sólo en los defectos de la ciudad (tráfico, inseguridad, caos urbano, etc.) y no disfrutan de placeres diarios y cotidianos como su generoso clima, su verdor, sus modernos edificios y por supuesto su majestuoso Cerro Ávila.
Ellos se enfrascan en alimentar diariamente su agobio, pero si tan sólo aprovecharan el estancamiento de la autopista para observar el hermoso espectáculo que suele suceder al atardecer, cuando estampidas de cotorras (loros y guacamayas) atraviesan la autopista para pernoctar, bien sea en la Avenida Río de Janeiro en Las Mercedes o bien en el Parque Los Caobos, o simplemente para ver cómo los rayos del Sol afectados por el smock de la ciudad al atardecer dan un concierto de colores que van desde el rojo, al azul, pasando por distintos tonos de naranja.
Pienso que tenemos que enfocarnos en lo positivo de la vida, si vivimos en un lugar hostil aventurémonos a buscarle el lado positivo y si tenemos una cámara para captarlo, mejor aún. Por ejemplo si vivimos en una barriada pobre, rodeado de miseria, busquemos la sonrisa de un niño volando un papagayo (cometa) y captémosla con nuestra cámara y si es posible hagámoslo en sepia. Descubrirán con asombro un tesoro en esa captura, encontrarán así mismo un crisol de imágenes que antes pasaban inadvertidas ante sus ojos.
Este tipo de perspectivas son algo común en nosotros los fotógrafos, pintores o cineastas, lo llamamos P.O.V (siglas en Inglés que significan Punto de Vista), si visitan portales dedicados a la fotografía verán ese término repetirse una y otra vez en las críticas y comentarios realizados a las fotos(Ejemplo: www.trekearth.com).Pero recuerden, no hace falta ser un artista o profesional de las artes visuales para descubrir maravillas y fascinarnos con rarezas en nuestro entorno, sólo hace falta romper las barreras mentales que nos agobian, relajarnos y abrir bien los ojos para no perdernos ni un sólo detalle, y por supuesto si tenemos una cámara para atesorar ese momento sería idóneo.