24/11/2011

“Entre Indios Decapitados, Amazonas y Serpientes de Siete Cabezas”

Al visitar Ciudad Bolívar, es inevitable respirar historia, esta población, anteriormente llamada Angostura, (por su ubicación en el estrecho mas delgado del Río Orinoco) está repleta de historias y mitos.
Muchas personas en el mundo al escuchar la palabra “Angostura” inmediatamente piensan en el famoso tónico, elaborado hoy en día en Trinidad y Tobago, sin saber que su nombre proviene realmente de esta ciudad venezolana.
Su inventor fue un prestigioso médico Alemán, llamado Johann Siegert, el cual, además de prestar un gran servicio como médico del Ejército Libertador, realizó también una importante labor a favor de la salud de los guayaneses del siglo XIX, los cuales vivían azotados de manera inclemente por el Cólera. Para tal fin elaboró algunos medicamentos para el alivio estomacal, con hiervas y raíces propias de la zona, naciendo de esta manera, la fórmula del Amargo Angostura. Posteriormente luego de la muerte del Dr. Siegert, su hijo se mudaría a la vecina isla de Trinidad, donde continuaría el legado de su padre y comercializaría el producto a la Gran Bretaña y de esta manera, a todo el mundo, beneficiándose de la penetración comercial del Imperio Británico de esa época. El Amargo Angostura sigue siendo, hasta nuestros días, en unas de las marcas más famosas y reconocidas de todo el planeta.
Otra famosa historia que uno encuentra, en el mismísimo aeropuerto, al toparse con un antiguo avión metálico, es la del aventurero norteamericano, Jimmy Angel y como él, a través de un aterrizaje forzoso con ese aeroplano sobre un nublado tepui, pudo descubrir, en el año 1937, la caída de agua mas alta del planeta, El Salto Ángel (en honor a su apellido). Este acontecimiento se convertiría en una novedad para los ojos del resto del mundo, pero para los miembros de la Etnia Pemón, dicha montaña y su majestuosa caída de agua, son paisajes habituales desde hace milenios. El Auyantepui y el Kerepakupai Vená, como se les conoce a la montaña y a su catarata en lengua Pemón, han inspirado novelas e incluso películas en Hollywood, como las ganadoras del Oscar “Mas Allá de los Sueños” (What dreams may come) y “Up”, entre otras.
A medida que uno avanza dentro de Ciudad Bolívar y sus costas ribereñas, uno se da cuenta, que las mismas, fueron testigos de excepción de muchos acontecimientos históricos; entre ellos, la frenética búsqueda de “El Dorado” , sobretodo entre los siglos XVI y XVII, por parte de los conquistadores españoles. El Orinoco se tiñó de rojo muchas veces durante esa época, por los ataques que se inferían mutuamente, tanto indígenas como colonos. La creatividad y la valentía de los lugareños, quedo ampliamente demostrada, al hacer frente a los invasores europeos, sin importarles, su clara superioridad tecnológica y bélica. Un ejemplo de lo antes expuesto, es la historia que habla sobre miembros de una etnia, ubicada cerca al Río Orinoco, los cuales pintaban sus caras de negro y dibujaban un rostro en sus barrigas, para luego, sigilosamente, aparecer de noche en los campamentos de los Españoles, realizando una emboscada.
Dicha acción provocaba un pánico incontrolable en los Conquistadores, desencadenando así, huidas despavoridas por la selva, acompañadas de gritos histéricos. Mientras se desarrollaba todo ese frenesí de angustia y pánico, en unas trincheras cercanas, aguardaban otro grupo de guerreros tribales, con sus lanzas hambrientas de sangre. Los Españoles no tardaban mucho tiempo en caer en la celada con ingenuidad, casi infantil, Al darse cuenta de la treta, la mayoría ya tenía una lanza introducida en sus abdómenes.
Hoy muchos piensan que el relato de los “Indios sin Cabezas” es un mito o una leyenda, pero también, hay los que afirman que esa historia es verídica, aunque sea difícil conseguir alguna bibliografía que lo sustente. Quizás porque no sobrevivió nadie quien pudiera registrar estos hechos de forma escrita.
Antes de entrar en el casco histórico de la ciudad, mi cámara se deleitó en un boulevard llamado El Paseo del Orinoco, contemplando y captando imágenes del Puente Angostura (el mas largo de su tipo en America Latina) y por supuesto, la pequeña isla conocida hoy como “La Piedra del Medio”, bautizada en otrora como “Orinocómetro” por el científico y aventurero alemán Alejandro Humboldt, en su visita a estas riberas en el año 1800. La razón de este nombre radica en la curiosa forma en que los pobladores de la antigua Angostura, medían la profundidad de las aguas del río y sus repentinas crecidas, gracias a los niveles de hundimiento de esta piedra, enclavada entre las ribereñas costas, de los hoy Estado Anzoátegui y Bolívar respectivamente. Humboldt estuvo en estas tierras como parte de su travesía por el Río Orinoco y la Selva Guayanesa, dejando registrado en sus apuntes, junto a su compañero Bonpland, las maravillas naturales de esta región.
Esta pequeña isla, además de ser testigo diariamente, del tránsito de embarcaciones, llevando personas desde la población de Soledad hasta el otro lado del río ( Ciudad Bolívar), también es principal protagonista de una leyenda muy presente actualmente, en los temores de los pescadores durante sus faenas diarias, extrayendo el sabroso Lau Lau y La Sapoara (peces de exquisito sabor, muy demandados en la zona). Aunque hoy en día, muchos saben que es una leyenda, todavía hay personas que sienten un frío en el pecho, al recordar las historias de los abuelos, acerca de “La Serpiente de Siete Cabezas”, la cual habitaba en la Piedra del Medio y se tragaba las embarcaciones que osaban pasar muy cerca de sus oscuras cavernas.
Esta leyenda fue desmentida científicamente, hace muy poco tiempo, en 1988, después de un amplio estudio oceanográfico por sus galerías, no sin antes propinarle un tremendo susto a uno de los buzos que realizaba dicho estudio. El investigador, sugestionado por los relatos de los lugareños, durante una de sus inmersiones en las turbias y oscuras aguas, aseguró haber visto a La Serpiente de Siete Cabezas, muy de cerca, pidiendo aterrorizado su evacuación inmediata del río.
Ya en el casco histórico, específicamente en la Plaza Bolívar, uno se siente abrumado, ante tanta historia en sus cuatro puntos cardinales. Si miras al oeste, encuentras la casa que fue sede del famoso Congreso de Angostura, donde nació la Gran Colombia.
Si volteas hacia el norte, encuentras la casa donde fue apresado Manuel Piar (General Patriota que lideró la liberación de Guayana del yugo colonial).
Si por el contrario, miras hacia el este, ves La Catedral en cuyos muros fue fusilado el mencionado General Piar, acusado por sedición y sublevación en contra del Libertador.
Pero al mirar al sur, encuentras 5 musas, representando cada una de ellas, las naciones liberadas por Bolívar, siendo la principal protagonista, tanto en belleza como en tamaño, la estatua que representa a Venezuela.
No solo las características antes descritas captaron mi atención, sino que desde la primera vez que visité Ciudad Bolívar y capté con mi cámara esta estatua en particular, recordé una moneda que poseo en mi vieja colección numismática, heredada de mi padre, la cual había sido acuñada casi en la misma época en que se esculpió estas figuras (finales del Siglo XIX) y donde aparecía el perfil de una mujer muy parecida a esta dama, hermosa mezcla de guerrera amazona con delicadeza de noble Patricia Griega (Estas monedas eran anteriores al Bolívar y se llamaban Reales y Centavos, algunas de estas monedas las llamaban popularmente Medios, Monagueros y Morocotas).
La actitud serena, bravía y de impactante belleza de esta obra, me conmovió y atrapó mi atención, dejándome claro, que ya para esa época, Venezuela era asociada con la figura de una hermosa mujer, y no sólo en la actualidad, donde gracias a los concursos de belleza, la mujer venezolana ha ganado tanta notoriedad mundial.
Indagando un poco en la historia, descubrí que esta asociación de imágenes, entre una nación, la libertad y las mujeres, había sido importada por Francisco de Miranda, tanto de la Revolución Francesa, como de La Guerra de Independencia de Estados Unidos de América, (ambas contaron con la participación del Generalísimo ). En el caso de EUA, a esa Dama de la Libertad le darían el nombre de "Columbia". Palabra ésta, que al ser tropicalizada, le daría identidad a la nueva nación fundada por Bolívar. El propio Libertador, pidió en su momento, ser retratado con esta codiciada dama, pero con la inclusión de características típicas de las mujeres indígenas de nuestra América, como lo son las plumas y el carcaj.
Hoy en día basta caminar por cualquier calle de nuestras ciudades o pueblos, para disfrutar de la exótica mezcla de razas que dieron como resultado unos seres de excepcional belleza y de recio carácter.
Son numerosas las historias de Mujeres Venezolanas que han resaltado tanto por su belleza, como por su valentía No en vano, Venezuela se ha ganado el calificativo de "El País de Las Mujeres".