7 abr. 2013

"Oasis Citadinos"


Todo aquel que  ha vivido en una gran ciudad, conoce los estragos que causan tanto la rutina como el tráfico, y si a esto le sumamos la inseguridad y el stress, sería lo más parecido a la receta de una bomba casera. A sabiendas de estos males citadinos modernos, los urbanistas y muchas autoridades municipales en el mundo, suelen reservar espacios en las urbes, donde el ser humano pueda reconectarse con la naturaleza y permitirse hacer un paréntesis dentro de sus agobiadas existencias.

Podría citar muchos ejemplos, como lo son Central Park en New York, Los Bosques de Chapultec en México D.F,  o bien El Parque El Retiro de Madrid. El caso de Caracas es muy particular, debido a que, pese a ser una ciudad con mucho verdor, gracias al majestuoso Cerro Ávila, los Parques del Este y del Oeste, el Jardín Botánico, etc. Los ciudadanos se encuentran muchas veces aislados en pequeñas comunidades y alejados de esos lugares de esparcimiento, debido a las distancias y el tráfico, siendo obligados a buscar otras opciones, más cercanas al lugar donde residen. Ejemplo de lo antes expuesto son los Jardines Ecológicos Topotepuy en el  sur-este de Caracas.
La propiedad donde hoy se encuentra Topotepuy, fue adquirida en el año 1959 por William y Kathy Phelps, como un lugar de esparcimiento para los fines de semana, en las afueras de Caracas (para el momento el Cerro El Volcán estaba alejado del Área Metropolitana). Donde además de poder relajarse, podrían poner a prueba todos sus conocimientos de Botánica, Ornitología, Jardinería y Conservacionismo.
William Henry Phelps, fue un empresario y ornitólogo Venezolano, nacido en Maturín, Estado Monagas en 1902, hijo del también ornitólogo y comerciante estadounidense del mismo nombre.
Desde muy niño se nutrió de los conocimientos y obra de su padre, llegando a trabajar junto a él, no sólo en el ámbito empresarial (fundaron empresas de telecomunicaciones como la emisora radial 1 Broadcasting Caracas y posteriormente Radio Caracas Televisión), sino también en sus exploraciones y en el campo de la Ornitología. William H Phelps padre, cartografió montañas y ríos al sur de Venezuela. Al mismo tiempo, descubrió cientos de nuevas especies tropicales de pájaros, llegó a  escribir más de 300 artículos sobre ornitología y publicó la Lista de Aves de Venezuela, siendo aún el libro más completo sobre aves de nuestro país. Este legado lo continuó su hijo Billy junto a la que sería su esposa la australiana Katherine Deery, mejor conocida como Kathy Phelps.
Los esposos Phelps, realizaron más de 40 expediciones por toda Venezuela, logrando armar, la colección privada de aves más grande de Sur América. Incluso existe una especie de ave llamado Phelpsia inornata, en honor a los Phelps. Esta ave es mejor conocida como: Atrapamoscas Barba-blanca, habita entre Colombia y Venezuela y es la única especie de su género.

A partir del año 2003, se comienza el proyecto de los Jardines Ecológicos Topotepuy, de la mano del Arq. Paisajista Ricardo Fuenmayor. Conservando el nombre que recuerda todas las expediciones de los Phelps en los tepuyes venezolanos, hoy este espacio de 4 hectáreas, es un verdadero santuario de biodiversidad y conservacionismo, dentro de una urbe que se pinta a lo lejos de sus frondosos jardines, como amenaza perenne al equilibrio delicado de su medio ambiente.


Mi Visita a Topotepuy
El pasado diciembre, tuve la dicha de visitar, junto a mi familia y mi cámara, este hermoso recinto natural. Para tal ocasión, conté con la guía del experimentado biólogo, ecologista, conservacionista y fotógrafo Leopoldo García.
Gracias a sus conocimientos de la naturaleza y del arte de la fotografía, se ha logrado documentar la mayoría de las especies de fauna y flora que habitan en este parque.  Nuestra visita se realizó un día en el que Topotepuy estaba cerrado al público, es decir fuimos privilegiados al tener para nosotros solos, esas 4 hectáreas de naturaleza y verdor. Fuimos recibidos por Dalí, una simpática cotorra Cacatúa,

la cual, como buena anfitriona, hizo gala de todas sus gracias y piruetas para beneplácito de mi pequeña hija y mi esposa. Mientras explorábamos sus jardines, yo recibía clases magistrales de fotografía, por parte de Leopoldo. Mientras tanto, mi hija aprendía sus primeros pasos de fotografía con su pequeña camarita tipo ¨tablet¨ y mi esposa recorría fascinada ante tanto verdor, acompañadas siempre, con el trinar escandaloso del Querrequerre.

Luego de documentar con mi cámara la visita y captar hermosos efectos que da la luz natural sobre las hojas y flores, fuimos a conocer a los verdaderos protagonistas de estos jardines: Los Colibríes.   La experiencia de captar fotos a los colibríes o tucusitos, rodeado por el zumbido de su vuelo, es indescriptible. Uno siente una energía distinta en el ambiente. El lenguaje cambia, pasa de ser fonético a ser gestual. Nuestros movimientos empezaron a tornarse más cautelosos y delicados, el asombro y la fascinación, se apoderaron de nuestros rostros, tanto, que hasta me costó mucho concentrarme en la técnica fotográfica (la velocidad y la apertura correcta).


Luego de recibir varias recomendaciones de Leopoldo, comencé a captar con mi lente a estas fascinantes aves, alimentándose en los bebederos. Combinar una correcta velocidad en la cámara y una apropiada apertura del diafragma, en esta ocasión, fue realmente un reto, debido a la impresionante rapidez del vuelo de los colibríes y de los cambios de iluminación que ocurren, cuando súbitamente penetran los rayos de Sol entre las hojas de los árboles. Leopoldo en su blog explica didácticamente esta experiencia y cómo se deben realizar dichas fotos: http://www.digitalcameraadventures.blogspot.com/2011/09/los-colibries-y-como-fotografiarlos.html
Después de fotografiar a los colibríes, seguimos nuestro paseo, internándonos hasta un área boscosa, donde encontramos una gruta con la figura de La Virgen María. Luego fuimos hasta un área abierta, donde pude tomar fotos panorámicas de la Ciudad de Caracas, pero en ese momento descubrí que había otro comedero de colibríes y decidí seguir tomando fotos a estas simpáticas aves.
Sentía, y aun lo siento, que nunca son suficientes, las capturas fotográficas que pueda tener de estas aves. Mientras realizaba las fotos, me sorprendió ver junto a ellas, una cámara de video tipo ¨web-cam¨ y más aún, saber que dicha cámara, está conectada todo el día por Internet, y se puede visualizar a través de su página web: http://topotepuy.com/colibries-en-vivo/

Al terminar esta serie de fotos, nos retiramos de Topotepuy con una sensación muy grata, como aquel que consigue un verdadero oasis dentro de una selva de concreto.